LA MIRADA DEL ÁNGEL



Con la seguridad de su mirada vigía

vagabundeo oronda
en esta selva cotidiana donde acechan tantos demonios.
El ángel me cuida
y yo cuido al ángel,
porque alguna vez fuimos
esencia y eternidad

y lo seguimos siendo...

2 comentarios:

Graciela Martellotto dijo...

Había una vez un ángel que no creía en nada. Gracias a no creer en boludeces se convirtió en ángel y lo llamaron Marta.
Otra vez tu alumna.
Gaciela

Ana María Alvarez dijo...

Martita,atita...entro a tu blog cuando extraño mucho tu presencia fisica ,nuestras charlas,divagues de dos mujeres que se niegan a perder la parte de niñas que las salva de perderse.Miro tu casa y te imagino en la puerta,imagino las dos veces que me daba vuelta cuando me iba a mi casa y nos saludabamos.nunca entrabas hasta hacer eso,era una ceremonia de despedida.Se te percibe en el aire, tu magia sigue acá.